
Estoy apagada.
Apagada por dentro, aunque quizás no del todo.
Quizás existe aun esa pequeña llama que me hace no tirarlo todo por la borda, de todavía insistir, poco a poco, y ante adversidades ha ido restándose en su fuerza, pero esperemos que en un tiempo, tenga tanta consistencia, como cuando se encendió por primera vez.
Aunque tenga mil ganas de que jamás se apague,
aun poniéndole miles de escudos para que no lo haga, siempre algo acaba helándole.


